Reclutadores vs candidatos: el gran partido de las pequeñas mentiras en entrevista

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La entrevista de trabajo es un poco como una primera cita. Queremos gustar. Mostramos nuestro mejor perfil. Evitamos cuidadosamente los temas incómodos. Y a veces… ajustamos ligeramente la verdad.

Es cierto del lado de los candidatos. Y admitámoslo, también es cierto del lado del reclutador.

Entre nosotros, mejor tomárselo con humor: así que hoy hemos decidido destapar esas pequeñas mentiras que todos conocemos… pero que seguimos repitiendo, entrevista tras entrevista.

Round 1: las mentiras del lado de los candidatos (cuando adornamos un poco el perfil)

Todos lo hemos hecho. Pulir una habilidad en el CV. Redondear un puesto. Aquí van los grandes clásicos:

"Soy fluent in English"
Traducción: sonrío con seguridad mientras rezo muy fuerte para que el reclutador no cambie al inglés acto seguido.

“Me apasiona la lectura y viajar”
Traducción: leo las etiquetas del champú en la ducha y mi último viaje fue a casa de mi tía en Cuenca. Pero suena más abierto de mente que decir que paso 4 horas al día haciendo scroll en TikTok.

"He liderado una iniciativa estratégica transversal"
Traducción: estaba en copia en los correos y asistí a dos reuniones sobre el tema.

"Sé gestionar muy bien el estrés"
Traducción: revisé tres veces mi itinerario anoche, me desperté a las 5 de la mañana y releí mis notas de preparación en el metro sudando ligeramente.

"Domino Excel"
Traducción: sé hacer una SUMA y el clásico CTRL+C / CTRL+V. He oído hablar de las tablas dinámicas. Incluso abrí una una vez. La cerré muy rápido.

"He llegado al final de mi etapa en mi puesto actual"
Traducción: mi manager es un tirano, el ambiente es tóxico, pero como no quiero decir que estoy huyendo de un infierno en llamas, diré que tengo una sed insaciable de aprendizaje.

"Busco un nuevo reto"
Misma traducción.

"Necesito sentirme más alineado con mis valores”
Siempre la misma traducción. Es solo la versión premium.

Bueno. Podríamos quedarnos aquí y señalar al candidato. Pero seamos justos: no es el único que ajusta la verdad.

Mentir en una entrevista es un deporte de equipo.

Round 2: las mentiras del lado del reclutador (cuando queremos vender demasiado el puesto)

Aquí tienes lo mejor de las perlas que se oyen al otro lado de la mesa (o de la pantalla):

“He encontrado tu perfil muy interesante”
Traducción: hice una búsqueda booleana en LinkedIn, abrí 50 pestañas y envié el mismo mensaje automático a todo el mundo. A estas alturas, ni siquiera sé si eres desarrollador o contable.

“El puesto es genial y el equipo es muy cercano”
Traducción: no tengo absolutamente ni idea. Recibí un briefing de 3 líneas y he intercambiado dos correos con el hiring manager. Pero dijo “gracias”. Una vez.

“Veo que pasaste 3 meses en Nueva York, así que no necesito evaluar tu inglés”
Traducción: yo tampoco me siento cómodo en inglés. Así que si podemos evitar ese momento incómodo, mejor para mí.

"La remuneración depende del perfil"
Traducción: hay una banda salarial. Es baja. Pero es "negociable" en el sentido de que puedes intentarlo, y el cliente dirá que no.

"El puesto es muy versátil y con proyección"
Traducción: el briefing del cliente es vago, las tareas cambian cada semana y nadie ha definido realmente qué significa "proyección". Pero deja espacio a la imaginación.

“Es un puesto en una start-up muy innovadora”
Traducción: es una PYME de las afueras, con un open space ruidoso y un futbolín en una esquina. Pero el manager usa emojis de cohete en sus correos, así que el espíritu Silicon Valley está ahí.

“Es un puesto en un gran grupo de referencia en su mercado”
Traducción: es una empresa que vive de sus rentas desde 1994, donde aún se comunican con formularios administrativos y el teletrabajo se considera un acto de rebeldía.

“Te doy feedback rápidamente”
Traducción: en cuanto yo mismo tenga respuesta del cliente. Es decir, después de sus vacaciones, un comité de dirección y tres recordatorios desesperados por mi parte.

Round final: empate, pero con apretón de manos

En el fondo, la entrevista es un ejercicio de seducción donde cada uno intenta disimular. ¿Es tan grave? No realmente. Al menos mientras no se cruce la línea roja.

Hay una diferencia entre “adornar” e “inventar”: no vendes un máster en física nuclear cuando te cuesta hacer una regla de tres, igual que no vendes un puesto de Chief Happiness Officer cuando la misión consiste en vaciar el lavavajillas.

Lo esencial es que haya conexión.

Porque una vez firmado el contrato, las máscaras caen inevitablemente y la realidad siempre termina imponiéndose. Acabas descubriendo que el "fluent in English" balbucea en la primera llamada con el cliente londinense y que la "start-up innovadora" todavía usa fax.

Pero si las ganas de trabajar juntos están ahí, ya es una gran victoria.

Y tú, ¿cuál es el mayor “ajuste” de realidad que has hecho (o escuchado) en una entrevista?